De la cuna a la cama
Una transición amable hacia la autonomía infantil y la paz familiar
El paso de la cuna a la cama es un hito importante tanto para los niños como para sus familias. Es una etapa que no solo marca el crecimiento físico de los pequeños, sino también un avance en su desarrollo emocional y su autonomía. Al mismo tiempo, puede convertirse en una oportunidad para que las dinámicas familiares encuentren un equilibrio, favoreciendo espacios para el matrimonio y la independencia del niño.
Según Amalia de Toro López, profesora de Attendis Preschool Jaén, del colegio Guadalimar-Altocastillo, este cambio puede ser un gran paso para el niño y un momento para fortalecer su confianza:
“La transición debe vivirse como una etapa positiva y llena de aprendizaje, donde el niño se sienta apoyado y acompañado en su crecimiento.”
¿Hasta qué edad duermen en cuna?
No hay una respuesta única, ya que depende del ritmo de cada niño y las circunstancias familiares. Sin embargo, hay algunas señales que indican que puede ser el momento:
- Edad: desde los 18 meses a los 3 años, aproximadamente.
- Altura o movilidad: si el niño puede trepar la cuna, esto puede ser un riesgo y señal de que necesita un espacio más seguro.
- Interés por una cama grande: algunos niños muestran curiosidad o piden dormir en una cama como la de los adultos.
- Cambios familiares: la llegada de un nuevo bebé puede ser un motivo para mover al mayor a una cama. Eso sí, es importante no hacerlo de forma abrupta para evitar celos o retrocesos.
En palabras de Amalia de Toro López:
“Es fundamental observar las señales que nos dan los niños. Si muestran curiosidad o interés por dormir en una cama grande, es el momento de involucrarlos y hacerlos sentir protagonistas de esta etapa.”
¿Cómo pasar de la cuna a la cama? 3 tips para lograr el cambio con paz
1. Preparación previa
Antes de pasar al bebé a su cama, es importante preparar el terreno.
- Involucra al pequeño en la decisión: permítele elegir sábanas o cojines para su nueva cama. Esto lo hará sentir ilusionado y partícipe del cambio.
- Asegúrate de que la cama tenga barreras de seguridad si es necesario y que la habitación esté libre de objetos peligrosos.
- Comienza con siestas: antes de usar la cama por la noche, prueba primero que el niño duerma en ella durante el día para que se familiarice.
Amalia de Toro López sugiere:
“Un ambiente seguro y acogedor ayudará al niño a sentirse cómodo en su nueva cama. También es clave preparar el cambio poco a poco, evitando prisas o imposiciones.”
2. Establece una rutina
La rutina es clave para que el niño se sienta seguro en esta nueva etapa.
- Mantenla consistente: La hora del baño, la lectura de un cuento y un rato de calma pueden ayudar a que la transición sea fluida.
- Habla de la cama como un lugar especial y de “mayores”. Refuerza hábitos positivos, como celebrar los logros de quedarse toda la noche en la cama, con palabras de aliento o pequeños premios simbólicos.
“La rutina es el mejor aliado de las familias en este proceso,” afirma Amalia de Toro López.
“Mantener hábitos constantes no solo da seguridad al niño, sino que también refuerza el vínculo afectivo a través de momentos como leer juntos un cuento antes de dormir.”
3. Sé paciente y flexible
La adaptación puede no ser inmediata, y eso está bien.
- Puede que haya regresos temporales: si el niño siente inseguridad, dale espacio para volver a la cuna si lo necesita, pero sin abandonar el objetivo de la transición.
- Evita la presión: algunos niños necesitan más tiempo que otros. Espera a que haya estabilidad emocional si coincide con eventos importantes como empezar el colegio.
Los problemas en el cambio de cuna a cama pueden aparecer si el niño no está preparado, si el entorno no es seguro o si se fuerza el proceso.
“Cada niño tiene su ritmo, y respetarlo es crucial para que esta etapa no genere estrés ni frustración en la familia,” recomienda Amalia de Toro López.
Fomentar la autonomía del niño
El cambio de la cuna a cama no solo es un cambio físico, sino una oportunidad para trabajar la independencia del pequeño:
- Hazlo divertido: presenta la cama como un lugar especial donde ellos tienen más responsabilidad.
- Pequeñas tareas: anímalo a arreglar su cama, aunque sea un intento imperfecto; esto refuerza su sentido de responsabilidad.
- Luz tenue: una lámpara nocturna puede ayudar a reducir el miedo a la oscuridad, facilitando el descanso.
“Este es un momento ideal para fortalecer su autonomía,” señala Amalia de Toro López. “Darles pequeñas tareas relacionadas con su cama les hará sentirse mayores y más responsables.”
Espacio para el matrimonio y la familia
El cambio puede beneficiar no solo al niño, sino también al equilibrio familiar.
- Fortalecer las rutinas nocturnas: cuando el niño duerme en su propio espacio, toda la familia puede descansar mejor y disfrutar de un ambiente más sereno.
- Tiempo para el matrimonio: este paso permite recuperar la habitación de los padres, fomentando momentos de intimidad y reduciendo la sobrecarga emocional.
“La transición no solo es un avance para el niño, sino una oportunidad para que las familias encuentren un nuevo equilibrio emocional y refuercen sus lazos,” concluye Amalia de Toro López.
¿Cuándo pasar al bebé a la cama? No hay una edad fija, pero observar sus señales es la mejor guía. También puedes considerar trucos para pasar al bebé a su habitación, como introducir el cambio con cuentos, luces suaves y mucha compañía al inicio.
¿A qué edad puede dormir un bebé en una cama? Desde los 18 meses, si está preparado, aunque muchos lo hacen entre los 2 y 3 años. La primera cama del bebé debe ser segura, cómoda y adaptada a su tamaño. Algunos optan por una cama baja o incluso un colchón en el suelo para reducir riesgos. Pasar al bebé a su habitación y dejar la cuna es un momento importante para todos. Puede que al principio extrañe el cambio, pero con paciencia, se sentirá seguro.
¿Listos para dar el salto? Recuerda que cada familia tiene su ritmo, y lo más importante es acompañar a los hijos con amor y confianza en cada etapa de su desarrollo.
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