Videojuegos online: ¿qué riesgos reales corren nuestros hijos?
Los videojuegos online forman parte del día a día de muchos niños y adolescentes. Juegos como Roblox, Minecraft o Fortnite ya no son solo una opción de ocio: para ellos, son un espacio de socialización, creatividad y pertenencia. Pero, como en cualquier entorno, no todo lo que brilla es oro.
«La tecnología no educa sola. Educa el adulto que la acompaña»
Miguel Marqués, profesor de Primaria en el colegio Altasierra (Attendis, Sevilla), con una amplia trayectoria en el trabajo con familias y alumnos, lanza una advertencia clara:
“Jugar no es el problema. El problema es hacerlo sin límites, sin supervisión ni conocimiento por parte de los padres.”
El reto no está en prohibir el uso de estas plataformas, sino en entenderlas y acompañar a nuestros hijos mientras aprenden a usarlas con criterio.
1. ¿Por qué atraen tanto estos videojuegos a los menores y adolescentes?
Uno de los ejemplos más claros es Roblox. Se ha convertido en el videojuego más popular entre los niños en España. ¿La razón? La libertad creativa que ofrece. A diferencia de otros juegos con reglas fijas, en Roblox los propios niños pueden crear mundos virtuales, inventar juegos, establecer normas y compartir todo eso con sus amigos.
Esto conecta con una forma muy natural de jugar: como en el recreo, donde uno propone el juego y los demás se suman. Aquí, ese mismo juego espontáneo ocurre en el mundo virtual, con la ventaja de que se puede jugar desde cualquier lugar y a cualquier hora.
Además, Roblox incluye recompensas, retos y monedas virtuales (los famosos Robux) que hacen que los niños se sientan motivados a volver una y otra vez. La mezcla de juego creativo, entorno social y pequeñas “victorias” convierte a este tipo de plataformas en espacios adictivos para muchos.
2. Principales riesgos de roblox y de los videojuegos online
2.1. Adicción y uso excesivo
Uno de los primeros riesgos que señala Miguel Marqués es el de jugar sin medida. Muchos padres no son conscientes de cuántas horas pasan sus hijos conectados. El tiempo frente a la pantalla aumenta, y con él, la dificultad para concentrarse en otras tareas, dormir bien o simplemente desconectar.
“Hay niños que terminan el día pensando en el juego, soñando con él, y al levantarse quieren seguir jugando. En ese momento, el juego ya ha dejado de ser sano”, advierte el profesor.
2.2. Grooming en videojuegos: cuando el peligro se esconde tras una pantalla
El grooming es uno de los mayores peligros en entornos abiertos como Roblox. Aunque la plataforma cuenta con filtros y sistemas de moderación, muchos de los chats están habilitados por defecto. Eso permite que cualquier persona —adulto o menor— pueda escribir a nuestros hijos.
Se han documentado casos en los que adultos se hacen pasar por niños para ganarse su confianza. Les piden información personal o les invitan a continuar la conversación por otros canales más difíciles de rastrear. La clave, según Marqués, está en mantener una comunicación abierta con los hijos:
“El mejor filtro no es el tecnológico, sino el diálogo diario. Saber con quién juegan y qué hacen.”
2.3. Contenidos inapropiados y escenas perturbadoras
En plataformas donde los propios usuarios crean los juegos, como Roblox, no siempre hay control sobre el contenido. Aunque muchas propuestas son creativas y educativas, otras incluyen violencia explícita, ambientes de terror o temáticas poco apropiadas.
Algunos ejemplos detectados por educadores y familias: supervivencias contra asesinos, escenarios con armas o juegos con mensajes sexualizados camuflados. Y aunque estén dirigidos a mayores, es fácil que los más pequeños accedan sin darse cuenta.
Estas experiencias pueden parecer “ficción” para un adulto, pero para un niño generan miedo real, ansiedad o confusión emocional.
2.4. Ciberacoso y lenguaje ofensivo
Muchos juegos online incluyen chats en tiempo real. Si no están configurados correctamente, los niños pueden recibir insultos, burlas o incluso amenazas por parte de otros jugadores.
“El ciberacoso en videojuegos es más común de lo que creemos. A veces es sutil, otras es directo y humillante. Pero en todos los casos, el niño sale herido”, explica Marqués. La recomendación: revisar con frecuencia los chats y reforzar la autoestima del menor con conversaciones empáticas.
2.5. Estafas, Robux y compras no deseadas
Aunque Roblox es gratuito, muchos niños acaban comprando objetos virtuales o mejorando sus avatares con dinero real. En muchos casos, lo hacen sin entender cuánto están gastando. Algunos incluso acceden a cuentas familiares con tarjetas guardadas y realizan pagos por impulso.
A esto se suman las estafas entre jugadores: intercambios de objetos o monedas virtuales que no se cumplen, promesas falsas o engaños que terminan en frustración. Y cuando el valor es simbólico para un adulto, para un niño puede significar una pérdida importante.
3. ¿Qué pueden hacer las familias?
Cinco consejos clave
- Crear la cuenta de juego con el hijo: así conocerán juntos cómo funciona la plataforma y qué juegos incluye.
- Activar los controles parentales de forma personalizada: limitar el chat, establecer franjas horarias, restringir contenidos por edad.
- Hablar todos los días sobre lo que juega: interesarse por los mundos que crea, con quién juega y cómo se siente.
- Evitar las pantallas en el dormitorio y a última hora del día. El sueño es el primero que se ve afectado por un uso excesivo.
- Instalar herramientas de control externo: existen aplicaciones que permiten supervisar el tiempo de uso o bloquear accesos inadecuados.
“Proteger no es prohibir. Es estar cerca, preguntar, escuchar, acompañar”, recuerda el profesor.
4. ¿Y Minecraft?
Aunque tiene una imagen más amigable y educativa, Minecraft también puede presentar riesgos si se juega en servidores públicos. El contacto con desconocidos, los chats sin control o el acceso a modificaciones (mods) no oficiales pueden alterar la experiencia del juego.
La mejor opción es optar por servidores privados, jugar en modo creativo y acompañar al niño en sus descubrimientos dentro del juego.
Conclusión: más que prohibir, hay que estar.
Ni Roblox ni Minecraft son “juegos peligrosos” por sí mismos. De hecho, bien usados, pueden fomentar la creatividad, la estrategia y la socialización. Pero sin acompañamiento, pueden convertirse en un entorno problemático.
La clave está en poner límites, informarse y acompañar con cercanía. La tecnología es una herramienta, pero somos los adultos quienes marcamos la diferencia.
“La tecnología no educa sola. Educa el adulto que la acompaña”, señala Miguel Marqués
También te puede interesar: ‘Pequeños grandes adictos‘ y ‘Enganchados al Fornite‘




