Celos infantiles: el hijo destronado

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Celos infantiles

Cómo gestionar la llegada del segundo hijo a la familia  

Los celos infantiles constituyen un conjunto de conductas inadecuadas en los niños que, en muchas ocasiones, pueden llegar a desestabilizar el equilibrio familiar. Detectarlos y reconocerlos resulta un aspecto de vital importancia para abordarlos de manera adecuada y, con ello, devolver el bienestar emocional y psicológico al niño y a la familia. 

Llegada del segundo hijo

Los humanos somos seres sociales y, como tales, una de nuestras necesidades básicas es la relación con otras personas. En estas relaciones buscamos afecto y apoyo y los celos infantiles aparecen cuando creemos que puede peligrar que una persona nos dé estas dos cosas. Al igual que no podemos elegir cuando estamos tristes o alegres, tampoco podemos elegir tener celos o no. Lo que sí que podemos hacer es gestionar esta emoción y todo lo que la rodea para que no suponga un problema en nuestro día a día.

Los celos infantiles son los principales protagonistas cuando llega un nuevo miembro a la familia. Los hermanos mayores (dependiendo siempre de su nivel de maduración, su apego y su edad) suelen sufrir las ‘envidias’ cuando tienen un nuevo hermano: ahora no son únicos, sus padres no sólo les dedican tiempo a ellos y sienten que, de alguna manera, le han ‘destronado’.

Una situación que no es ni mucho menos sencilla para los padres. Pero… ¿Cómo debemos actuar la primera vez que se vean? ¿Qué hacemos si da síntomas de celos?

La llegada del hermano 

Un momento muy importante para toda la familia es cuando mamá por fin, vuelve a casa acompañada con el bebé. ¿Cómo podemos preparar ese momento tan especial? 

  1. Es aconsejable que se conozcan con la menor presencia de familiares posible. De esta manera, se sentirá parte importante en la llegada del hermano. 
  2. A ser posible, y a la llegada al hospital, la mamá debería recibir al hermano mayor sin el bebé en brazos. Una vez todos juntos, ¡ahora sí es el momento de las presentaciones!
  3. Que se sienta protagonista. Por ejemplo, podría llevarle un regalo al recién nacido y, a su vez, recibir uno. Sería conveniente que, si recibimos regalos para el recién nacido, también haya algún detalle para el hermano mayor.
Crecimiento familiar

¡Ya somos cuatro! 

Muchos niños se sienten felices de conocer al bebé en el hospital, pero al llegar a casa, todo cambia. El niño puede sentirse desplazado, desconcertado o simplemente asustado por el cambio. Es natural, ya que son niños pequeños y nunca se han enfrentado a una situación con tantos matices emocionales. Además, la llegada de un hermano toca el punto más débil de todo niño (el miedo a perder el amor exclusivo de sus padres).

Sólo necesitará que le trates con paciencia, sensibilidad y generosidad. 

Algunos consejos para cuidar del hermano mayor: 

  1. Tiempo exclusivo: Evitad grandes cambios en sus rutinas y conservad espacios en exclusiva con el mayor. Nuestro pequeño mayor sigue siendo importante en sí mismo. Debe tener “sus momentos con nosotros”: leerle un cuento antes de dormir, ir al parque… todo esto sin la presencia del bebé, a ser posible. 
  1. Acepta ayuda: Al principio puede ser muy estresante. Las madres, y también los padres, debéis aceptar ayuda práctica y espacios para cuidaros. Ambos necesitareis ayuda y que alguien se encargue del bebé para poder disponer de momentos y disfrutar a solas con nuestro hijo mayor. Procurad conservar espacios para la pareja. Si los papás os cuidáis, podréis atender las múltiples demandas con renovadas fuerzas.
  1. Hazle protagonista: Podéis pedirle pequeñas ayudas durante el cuidado del bebé, como tareas simples que le hagan sentirse útil. Valorad su ayuda con palabras de agradecimiento y gestos de cariño. Esto le hará sentirse responsable y parte importante de la nueva dinámica.
  2. Comunicaros con él. Hacedle sentir que estáis pendientes, aunque estéis ocupados con las necesidades físicas del bebé. Conviene que le expliquéis lo que estáis haciendo, lo que sucederá a continuación y que estéis atentos a sus reacciones y preguntas.
  3. Escuchar sus quejas. Evitad minimizar si hace recriminaciones del tipo “ya no me quieres”. Justo en ese momento preguntadle qué le hace decir eso. No le digáis que es una tontería y decidle que lo tendréis en cuenta. 
  4. Evitar el perfeccionismo y la autoexigencia. Si os exigís mucho, transmitiréis nerviosismo y preocupación y vuestro hijo reaccionará exigiendo mucho y sintiéndose triste si no está a la altura. Podría percibir al bebé como una fuente de problemas. La perfección no existe. Podemos equivocarnos, estar cansados y no pasa nada.
  5. Si los celos son muy evidentes aconsejamos el pacto del silencio: no decirle que “tiene celos” como recriminación cuando ha tenido una conducta negativa, ni comentarlo en voz alta con la familia o terceros

En definitiva, la llegada de un hermanito es una oportunidad de crecimiento para toda la familia. Aquello que como padres transmitís con vuestras percepciones, creencias y acciones son las que permitirán que el resto de los hijos lo vivan de manera positiva. La receta es muy sencilla: mucho amor y mucha paciencia. 

Llegada del hermano

Liliana Barbero Silvestre, docente de Preschool de Guadalimar-Altocastillo, colegio Attendis en Jaén

Liliana Barbero Silvestre, Preschool de Guadalimar-Altocastillo

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