La Música y su Impacto en el Desarrollo Cerebral Infantil

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La Música y su Impacto en el Desarrollo Cerebral Infantil

Un estímulo poderoso para el cerebro en crecimiento

El desarrollo del cerebro infantil es un proceso complejo influido por factores internos y externos. La música es uno de los estímulos más poderosos, capaz de activar diversas regiones cerebrales y potenciar el aprendizaje. El cerebro, compuesto por dos hemisferios (derecho, emocional y artístico; izquierdo, lógico y analítico), responde de manera intensa a la práctica musical. Esta estimulación favorece tanto la expresión emocional como el pensamiento lógico, desarrollando habilidades esenciales como la empatía, el autoconocimiento, la autoestima y la comprensión del lenguaje (Salcedo, 2016; Guerrero, 2021).

El cuerpo calloso, estructura que conecta ambos hemisferios, facilita su coordinación. La música, al ser procesada por ambos lados del cerebro, refuerza esta conexión, lo que mejora la agilidad mental y la capacidad de aprendizaje (Myers, 2005).

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Seño Yuliya en clase de música de PEP 5

Lóbulos cerebrales: cada nota activa una región específica

Cada hemisferio está dividido en lóbulos con funciones específicas.

  • Lóbulo temporal: Responsable del procesamiento auditivo, se activa al escuchar música, permitiendo distinguir ritmos, sonidos y entonaciones.

  • Lóbulo parietal: Interviene en la comprensión del lenguaje y la producción del habla.

  • Lóbulo frontal: Clave en la empatía, los movimientos voluntarios, la toma de decisiones y la planificación. La ejecución musical lo estimula intensamente.

  • Lóbulo occipital: Encargado de la visión, se activa al leer partituras o seguir instrucciones visuales.

Además, estructuras como la amígdala (emociones), el hipocampo (memoria) y la corteza prefrontal trabajan de forma integrada durante las actividades musicales. El hipocampo se fortalece especialmente, mejorando la memoria a corto y largo plazo, así como la sensorial y procedimental (Hardiman et al., 2014).

En las últimas décadas, se ha destacado otra característica del cerebro: la plasticidad cerebral. Este aspecto, representativo y muy valioso para su funcionamiento, le permite modificarse y adaptarse al entorno en el que se desarrolla. El cerebro sobrevive y se adapta a los diversos cambios a los que se enfrenta, lo que resulta muy necesario en los tiempos actuales. La plasticidad cerebral demuestra la gran capacidad del cerebro para el aprendizaje, que sólo requiere herramientas y recursos adecuados para potenciarlo y desarrollarlo (Rosselli et al., 2010).

 

Clase de música de PEP 5

Para el procesamiento de la música, se activa principalmente el sistema auditivo, ubicado en el lóbulo temporal, que permite distinguir sonidos, ritmos, entonaciones y otros elementos sonoros. Los diversos estímulos sonoros percibidos se transmiten al área de Wernicke y al lóbulo parietal inferior, donde son interpretados y clasificados. El área de Wernicke, encargada de la decodificación de la información auditiva y de la planificación de una respuesta, funciona como conducto hacia el área de Broca, donde se activan los músculos fonadores, lo que posibilita la producción de sonidos (Elcarte y Rodrigo, 2010).

El funcionamiento conjunto de los lóbulos temporal y parietal permite procesar correctamente los sonidos del exterior y producir los propios de forma adecuada. Esta función es fundamental para la comunicación con otras personas y la adquisición del habla; por lo tanto, un mayor funcionamiento y ejercitación de estos lóbulos implica un mayor dominio del lenguaje. El contacto continuo con la música permite que todos los componentes de estos lóbulos trabajen regularmente, se ejerciten y adquieran agilidad.

Sin embargo, para que el aprendizaje sea adecuado y completo, no basta con la adquisición del lenguaje. Es necesario desarrollar otras habilidades, como la memoria, la concentración y la identificación y regulación de las emociones, que faciliten la adquisición adecuada del conocimiento.

Una herramienta esencial en la educación infantil

En conclusión, la música no solo enriquece la vida emocional del niño, sino que también fortalece su desarrollo cognitivo, comunicativo, motriz y social. Incluir la educación musical en el aula resulta fundamental para fomentar un desarrollo cerebral integral durante la infancia, permitiendo un aprendizaje más significativo en cada una de las diferentes áreas presentes en esta etapa educativa.

Yuliya Storonska Nachevna

Profesora de Música PEP

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