Dos alumnas de Guadalimar–Altocastillo destacan en la VIII Olimpiada de Matemáticas de Otoño organizada por la Universidad de Jaén

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En Guadalimar–Altocastillo entendemos las matemáticas como mucho más que una asignatura. Son una oportunidad para aprender a razonar, plantear preguntas, buscar soluciones y enfrentarse a nuevos retos con perseverancia.

Este año, dos de nuestras alumnas de PAI4, Ana Chen y Rocío Cruz, han vuelto a poner de manifiesto el talento matemático que existe en nuestro colegio con su destacada participación en la Olimpiada Matemática.

Su clasificación cobra todavía mayor relevancia al conocer los datos de esta edición: 44 alumnos y alumnas han sido reconocidos como ganadores, de los cuales únicamente 8 son mujeres. Entre ellas se encuentran Ana y Rocío, ambas alumnas de Guadalimar–Altocastillo.

Un dato que nos llena de orgullo y que nos permite, además, poner en valor la presencia y el talento femenino en las matemáticas. Su logro es un ejemplo para otras alumnas y una muestra de que las disciplinas STEM son también un espacio en el que las mujeres pueden desarrollar todo su potencial.

Su clasificación entre los mejores participantes de la provincia supone un reconocimiento a su esfuerzo, a su capacidad de razonamiento y, sobre todo, a su interés por seguir aprendiendo y enfrentándose a problemas que requieren ir más allá de la aplicación de una fórmula.

 

Matemáticas para pensar, descubrir y resolver

La participación en este tipo de iniciativas refleja una manera de entender el aprendizaje que forma parte de nuestro proyecto educativo.

En el Programa de Años Intermedios (PAI), las matemáticas se trabajan desde la comprensión, la indagación y la resolución de problemas. Buscamos que nuestros alumnos no se limiten a encontrar una respuesta, sino que comprendan el proceso, argumenten sus decisiones y sean capaces de aplicar lo aprendido a situaciones nuevas.

Estas habilidades son especialmente importantes en una prueba como la Olimpiada Matemática Thales, donde la lógica, el razonamiento y la capacidad para enfrentarse a problemas diferentes tienen un papel fundamental.

El valor de enfrentarse a nuevos retos

Más allá de una clasificación, participar en una olimpiada supone una oportunidad para salir de la zona de confort, poner a prueba los propios conocimientos y descubrir hasta dónde puede llegar cada uno.

Por eso, queremos felicitar especialmente a Ana y Rocío por su trabajo, su constancia y la ilusión con la que han afrontado este reto.

Su logro nos recuerda que el talento también crece cuando encuentra espacios para desarrollarse y retos que lo estimulan.

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