Augusto García, antiguo alumno de Entrepinos y campeón del mundo de paddlesurf: «Nunca vas a saber hasta dónde puedes llegar si no te das la oportunidad»

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Augusto García, antiguo alumno de Entrepinos y campeón del mundo de paddlesurf: «Nunca vas a saber hasta dónde puedes llegar si no te das la oportunidad»

El estudiante de Ingeniería de Organización Industrial, que creció ligado al mar, se proclamó campeón del mundo de paddlesurf en larga distancia en Italia. En esta entrevista recuerda su etapa en Entrepinos y comparte algunas de las claves que le han ayudado a compaginar el deporte de alto nivel con sus estudios.

A falta de 500 metros para la meta, Augusto García iba tercero. Decidió cambiar de estrategia, apretar en un momento inesperado para sus rivales y jugarse la victoria en los últimos metros. La apuesta salió bien: cruzó la meta prácticamente a la vez que su rival, el danés Christian Andersen, al que superó por apenas cinco décimas de segundo.

Así se proclamó campeón del mundo de paddlesurf en larga distancia, en Italia, después de un año y medio sin competir.

Antiguo alumno de Entrepinos y actualmente estudiante de Ingeniería de Organización Industrial en Sevilla, Augusto ha encontrado en el deporte una forma de poner a prueba su capacidad de esfuerzo, constancia y superación. Pero su historia también habla de equilibrio, de confianza y de la importancia de disfrutar del camino.

Augusto García

«Lo que empezó como una afición terminó siendo algo mucho más importante»

Para quienes todavía no te conocen, ¿quién es Augusto García? ¿A qué te dedicas actualmente y cómo llegó el paddlesurf a formar parte de tu vida?

Soy Augusto García, antiguo alumno de Entrepinos y actualmente estudiante de Ingeniería de Organización Industrial en Sevilla. El mar siempre ha formado parte de mi vida, prácticamente desde que nací. Mi padre lleva toda su vida ligado al mar, así que he crecido muy cerca de él y, de una forma u otra, siempre ha estado presente en mi día a día. El paddlesurf llegó de manera bastante natural, como una forma más de disfrutar del mar, pero con el tiempo se convirtió en algo mucho más importante. Lo que empezó como una afición terminó siendo un deporte al que dedicarle muchas horas y en el que, poco a poco, fui descubriendo hasta dónde podía llegar.

Acabas de proclamarte campeón del mundo de paddlesurf en larga distancia. ¿Qué sentiste al cruzar la meta y darte cuenta de que eras campeón del mundo?

Sentí muchísima ilusión, mucho alivio. Llevaba un año y medio sin competir, así que volver al campeonato más importante del mundo y ganarlo, convirtiéndome en campeón del mundo, fue algo muy especial. Te hace ver que, si confías en ti mismo y apuestas por ti, puedes llegar a conseguir cosas muy grandes. Fue una mezcla de felicidad, alivio y orgullo difícil de explicar.

La final se decidió por apenas cinco décimas de segundo. ¿Cómo viviste esos últimos metros y qué recuerdas de ese momento?

A falta de 500 metros iba tercero y decidí jugar mis cartas en una zona en la que mis rivales probablemente no esperaban que apretara. La estrategia salió bien y conseguí ponerme primero a 400 metros de la meta. A partir de ahí, mi único pensamiento fue no mirar atrás y seguir apretando hasta el final. Christian y yo llegamos esprintando prácticamente a la vez, y en esos últimos metros ya no hay mucho que pensar: es todo o nada. Intentas dar lo que te queda, aunque sientas que no puedes más.

La constancia detrás del éxito deportivo

¿Qué hay detrás de un título mundial que no se ve desde fuera? ¿Cuánto entrenamiento, esfuerzo y renuncias exige llegar hasta ahí?

Desde fuera se ve la carrera, la llegada y el podio, pero detrás hay muchas horas que no salen en ninguna foto. Hay entrenamientos en los que no te encuentras bien, días en los que cuesta salir y muchos momentos en los que tienes que elegir entre hacer otros planes o cumplir con lo que te has propuesto. No creo que la clave esté en hacer sacrificios constantemente, sino en intentar tener claro por qué haces las cosas.

Compaginar el deporte de alto nivel con tus estudios no debe de ser fácil. ¿Cómo organizas tu día a día y qué has aprendido de ese equilibrio?

No siempre es fácil, sobre todo en épocas de exámenes o cuando se acercan las competiciones. Al final, el día tiene las mismas horas para todo el mundo, así que toca organizarse y aprovecharlas bien. Intento planificar los entrenamientos y las horas de estudio con antelación, aunque también hay que aprender a adaptarse cuando las cosas no salen según lo previsto. Algo que me ha enseñado el deporte es que no siempre vas a tener ganas de hacer lo que toca, y precisamente ahí es donde entra la disciplina. También he aprendido a valorar mucho más el tiempo: cuando sabes que tienes unas horas concretas para estudiar o entrenar, intentas aprovecharlas de verdad. Creo que ambas cosas se complementan más de lo que parece, porque tanto en la carrera como en el deporte hay que trabajar a largo plazo sin esperar resultados inmediatos.

En una trayectoria deportiva también hay momentos difíciles, resultados que no llegan y etapas en las que cuesta mantener la motivación. ¿Cuál ha sido uno de tus mayores retos y cómo lo afrontaste?

Uno de los mayores retos ha sido volver a competir después de un año y medio sin hacerlo y hacerlo con la incertidumbre de no saber exactamente dónde estaba respecto a mis rivales. Cuando llevas tiempo fuera de la competición, es fácil preguntarte si vas a estar al nivel que esperas o si todo el trabajo va a dar sus frutos. Intenté centrarme en lo que dependía de mí: entrenar bien, preparar la carrera y confiar en el proceso, sin obsesionarme con el resultado. Creo que esa etapa me ayudó a entender que no necesitas tener todas las certezas para dar un paso adelante. A veces tienes que lanzarte, aceptar que existe la posibilidad de que las cosas no salgan como quieres y hacerlo igualmente.

¿Qué valores o hábitos consideras imprescindibles para alcanzar una meta importante, tanto en el deporte como en los estudios o en la vida?

Para mí, lo más importante es la constancia, pero entendida de una forma realista. No se trata de hacerlo todo perfecto todos los días, sino de seguir avanzando incluso cuando un día no sale bien. También creo que es fundamental saber escuchar, aceptar que hay cosas que puedes mejorar y rodearte de personas que te ayuden a crecer. A veces pensamos que conseguir algo depende únicamente de uno mismo, pero tener gente que te apoye, te exija cuando hace falta y te ayude a mantener los pies en el suelo marca una gran diferencia. Y añadiría algo más: disfrutar del camino. Si solo eres feliz cuando consigues el objetivo, te estás perdiendo gran parte de lo que merece la pena.

Doce años en Entrepinos: recuerdos que permanecen

Cuando recuerdas tu etapa como alumno de Tierrallana-Entrepinos, ¿qué recuerdos, profesores o experiencias te vienen primero a la cabeza?

La verdad es que recuerdo mi etapa en el colegio con muchísimo cariño, y creo que una de las razones principales es lo bien que me he llevado con mis compañeros y profesores.

De Primaria, es imposible no pensar en don Sebas, don Álvaro Molina y don Fede, que eran prácticamente nuestros ídolos. Los veíamos con una admiración especial, pero después, a medida que fui creciendo, también fui descubriendo profesores que me acompañaron durante la Secundaria y el Bachillerato. A algunos les tengo un cariño enorme, especialmente a don Fernando Osuna, que fue mi tutor durante muchos años, pero también a don Carlos, don Antonio Ruiz, don José Luque o don Eduardo, entre muchos otros.

De todas formas, creo que sería imposible mencionar a todos los profesores que me han marcado, porque han sido muchísimos a lo largo de 12 años y siempre acabaría dejándome a alguien. Lo que sí puedo decir es que he tenido la suerte de haber sido alumno suyos.

¿Hay algo de lo que aprendiste o viviste en el colegio que siga acompañándote hoy, en tu forma de afrontar los retos o de organizarte para conseguir tus objetivos?

Creo que una de las cosas que más me ha servido es aprender a ser responsable con lo que depende de mí. En el deporte puedes tener un mal día, las condiciones pueden cambiar y tus rivales pueden ser mejores, pero hay una parte que sí controlas: cómo te preparas y cómo respondes ante las dificultades. En los estudios pasa algo parecido. No siempre puedes controlar el resultado, pero sí las horas que dedicas, la actitud con la que afrontas un problema y la capacidad de seguir cuando algo se complica. Son cosas que se van aprendiendo con el tiempo, tanto en el colegio como fuera de él, y que al final terminan teniendo mucho más valor del que imaginabas.

Si pudieras volver a hablar con el Augusto que estudiaba en el colegio, ¿qué consejo le darías?

Le diría que no tenga tanta prisa por tenerlo todo claro. A veces, cuando eres más joven, parece que tienes que saber qué quieres hacer, en qué vas a destacar y cómo va a ser tu futuro. Con el tiempo te das cuenta de que muchas cosas se van descubriendo sobre la marcha. Le diría que pruebe cosas, que no descarte algo solo porque crea que no se le da bien y que no tenga miedo a equivocarse. También le recordaría que disfrute más de cada etapa, porque siempre estamos pensando en lo siguiente y pocas veces nos paramos a valorar dónde estamos.

Los próximos retos: seguir creciendo dentro y fuera del agua

Después de este título mundial, ¿qué objetivos te marcas ahora, tanto en el paddlesurf como en tu vida académica y profesional?

Ahora mismo, mi objetivo primordial es sacar adelante la carrera y formarme bien de cara al futuro. Estoy en una etapa en la que quiero centrarme en los estudios y aprovechar al máximo estos años, pero también me gustaría encontrar la manera de seguir compitiendo y mantener el paddlesurf como parte de mi vida. Sé que compaginar ambas cosas exige organización y que habrá momentos en los que tenga que priorizar una sobre otra, pero creo que merece la pena intentarlo. En lo deportivo, después de este título, quiero seguir compitiendo siempre que pueda y ver hasta dónde puedo llegar, pero sin perder de vista que mi prioridad ahora mismo es la carrera. Para mí, el reto está precisamente en encontrar ese equilibrio y poder seguir disfrutando de las dos cosas.

¿Qué le dirías a un alumno del colegio que tiene una ilusión o un objetivo importante, pero que todavía no sabe si será capaz de conseguirlo?

Bueno, no soy nadie para dar consejos, pero si tuviera que decirle algo a alguien que tiene una ilusión o una meta, sería que confíe en sí mismo y que se rodee de personas que también crean en él y estén ahí cuando las cosas no salgan como espera. Muchas veces, antes de intentarlo, ya nos estamos poniendo límites por miedo a no ser capaces. Y la realidad es que nunca vas a saber hasta dónde puedes llegar si no te das la oportunidad. También le diría la frase que he estado repitiendo en mi cabeza durante toda la preparación: “el sufrimiento es parte del camino pero, al final, el esfuerzo siempre merece la pena”.

¡Enhorabuena Augusto! ¡Estamos muy orgullosos de ti!

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