Entrevista a Alonso Sánchez

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Alonso Sánchez, antiguo alumno del Colegio Tierrallana-Entrepinos y estudiante de Derecho y ADE en la Universidad de Huelva: “No concibo mi futuro sin aportar algo positivo a la sociedad”

El antiguo alumno del Colegio Tierrallana-Entrepinos, Alonso Sánchez Martín, actualmente estudiante del Doble Grado en Derecho y ADE en la Universidad de Huelva, comparte su historia de vocación, esfuerzo y compromiso.

Un testimonio que demuestra que encontrar el propio camino no siempre es lineal, pero sí puede estar lleno de sentido cuando se apoya en valores sólidos y en el deseo de aportar algo positivo a los demás.

Alonso Sánchez
Alonso Sánchez

Trayectoria y vocación

¿Podrías presentarte y contarnos cómo ha sido tu camino desde Tierrallana-Entrepinos hasta donde estás hoy? ¿En qué momento comenzaste a descubrir tu interés por el Derecho y la empresa? Mirando atrás, ¿cómo fue ese proceso de decidir tu futuro?

Actualmente me encuentro cursando el Doble Grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la Universidad de Huelva. Si echo la vista atrás, mi camino desde que salí de Tierrallana-Entrepinos ha sido una evolución constante y, en parte, sorprendente para mí mismo.

Aunque durante gran parte de mi etapa escolar estuve convencido de que mi futuro estaba en la Medicina —de hecho, cursé el Bachillerato de Ciencias con asignaturas como Física, Química y Biología—, fue en segundo de Bachillerato cuando sentí un cambio de mentalidad. Me di cuenta de que, aunque la ciencia me interesaba, mi verdadera pasión residía en la capacidad de análisis y el impacto social que ofrecen el Derecho y la Economía.

Lo que terminó por cautivarme del mundo jurídico fue esa idea que ya mencionaba Voltaire: la abogacía es una de las profesiones más hermosas que existen, pues nos permite poner nuestro conocimiento y nuestra palabra al servicio de la defensa de los derechos de los demás. Sentí que complementar esa vocación de servicio con la visión estratégica de las finanzas y la economía me daría las herramientas necesarias para entender y mejorar el mundo en el que vivimos. Por eso, en el último momento, decidí dar un giro a mi trayectoria en la Selectividad y apostar por este camino, una decisión de la que hoy no puedo estar más satisfecho.

Vida universitaria

¿Cómo es tu día a día en la universidad y qué es lo que más te ilusiona de esta etapa? ¿Qué estás aprendiendo —más allá de lo académico— que sientes que te está haciendo crecer como persona?

Mi día a día en la universidad es una combinación intensa de estudio y, sobre todo, de un profundo compromiso con la comunidad universitaria. Aunque el rigor académico es fundamental, lo que realmente me llena es la relación con las personas y la vocación de servicio público. Esta inquietud me ha llevado a involucrarme a fondo en la representación, ejerciendo actualmente como Delegado y Vicedecano de la Facultad de Derecho, además de tener el honor de ser el Presidente del Consejo Nacional de Estudiantes de Derecho (CONEDE), representando a todos los estudiantes de Derecho de España.

Formar parte del Consejo de Gobierno y del Claustro de la Universidad de Huelva me permite trabajar por mejorar nuestra institución, pero siempre tengo claro que esta labor no tendría sentido sin el contacto directo con mis compañeros, escuchando sus problemas y compartiendo tiempo con mis amigos. Lo que más me ilusiona de esta etapa es comprobar cómo, a través de pequeñas acciones y gestiones, se puede generar un impacto positivo y real en la vida de los demás.

Más allá de los libros, esta experiencia me está aportando un crecimiento personal inmenso. He aprendido a gestionar el tiempo de forma eficiente para cumplir con mis responsabilidades, pero sobre todo, he desarrollado una gran capacidad de escucha y empatía. Tratar con personas de perfiles tan diversos, con las que quizá en otro contexto nunca hubiera conectado, me ha enseñado que el diálogo y el entendimiento son herramientas fundamentales para cualquier jurista y, especialmente, para cualquier persona que aspire a ayudar a su sociedad.

Huella de Tierrallana-Entrepinos

Si piensas en tu paso por el colegio, ¿de qué manera crees que te ha preparado no solo para la universidad, sino también para la vida? ¿Hay algún profesor o momento que guardes con especial cariño?

Si algo agradezco de mi paso por Entrepinos es que, mientras la formación académica te la puede ofrecer cualquier centro, el colegio me aportó algo mucho más valioso: un cultivo espiritual e interno profundo. Hoy en día se habla mucho de las soft skills o habilidades blandas, pero para mí no son más que el reflejo de los valores que allí me inculcaron. La disciplina en el estudio y la capacidad de esfuerzo son importantes, pero lo que realmente marca la diferencia en mi día a día es la formación humana.

He aprendido que para ser un buen estudiante, un buen jurista o un buen representante, primero hay que ser buena persona. Ese sentido del compañerismo y esa base ética son las herramientas que más utilizo ahora para gestionar conflictos y ayudar a los demás. Sin esa calidad humana, los títulos no sirven de nada.

En cuanto a los recuerdos, hay un nombre que guardo con un cariño inmenso en el corazón: Don Sebas. Aunque tristemente falleció hace poco, su legado sigue muy vivo en mí. Ha sido, sin duda, la persona con el corazón más grande que he conocido en mi vida. Su ejemplo me enseñó que la verdadera grandeza reside en la bondad y en el trato con los demás, una lección que me acompaña en cada paso que doy por la universidad.

Consejos y futuro

A los alumnos que hoy están en Bachillerato y miran al futuro con dudas, ¿qué les dirías? ¿Qué actitudes o valores marcan la diferencia? Para terminar, ¿cómo te imaginas dentro de unos años y qué te gustaría haber conseguido?

A quien hoy esté agobiado por la Selectividad o la elección de carrera, le daría un consejo sencillo pero profundo: haz lo que verdaderamente te haga feliz, pero hazlo con cabeza y responsabilidad. Es normal sentir incertidumbre, pero debes buscar un ámbito donde te sientas cómodo y, a la vez, veas una oportunidad para crecer. Sin embargo, hay algo innegociable: las cosas no se regalan. Hay que trabajar muchísimo, pero siempre desde la integridad. El éxito debe depender exclusivamente de tu esfuerzo, nunca de envidiar a otros ni de mirar a nadie por encima del hombro. Intentar bajar a alguien para subir tú no es éxito, es fracaso personal.

Esos son precisamente los valores que me han permitido ser el Presidente de todos los estudiantes de Derecho de España: ser un compañero responsable, pendiente de todos y dispuesto a dar el 100% por los demás. Si no eres capaz de entregarte a los otros, difícilmente alcanzarás metas plenas. Hay que ser una persona comprometida y tener siempre la mano dispuesta para levantar a quien haga falta, ya sea un amigo, un desconocido o incluso alguien con quien no tengas afinidad. Esa capacidad de servicio es la que marca la verdadera diferencia.

De cara al futuro, en cinco o diez años, me veo liderando grandes proyectos, pero bajo una premisa clara: generar valor a la sociedad. No concibo mi futuro profesional ni personal sin aportar algo positivo al mundo que me rodea; todo lo demás es secundario. Mi meta es que, pase el tiempo que pase, se me defina como alguien que trabajó por construir una sociedad mejor y que siempre miró por los demás.

Alonso Sánchez Martín
Vicedecano de Estudiantes
Facultad de Derecho (Huelva)

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