Alba Gutiérrez, antigua alumna del Colegio Tierrallana-Entrepinos y estudiante de Medicina en la Universidad de Huelva: “La suerte es el resultado del esfuerzo y la oportunidad”
La historia de Alba Gutiérrez Ceballos es un ejemplo de perseverancia y vocación. Antigua alumna del Colegio Tierrallana-Entrepinos y actualmente estudiante de Medicina en la Universidad de Huelva, nos cuenta cómo el esfuerzo y la pasión por ayudar a los demás le han guiado hasta cumplir su sueño de estudiar Medicina.
Trayectoria y vocación
¿Podrías presentarte brevemente y contarnos qué te llevó a elegir la carrera de Medicina?
Soy Alba Gutiérrez Ceballos, antigua alumna del Colegio Tierrallana y actualmente estudiante de segundo curso del Grado en Medicina en la Universidad de Huelva.
Elegí esta carrera porque desde pequeña he sido una persona muy curiosa e inquieta; siempre me ha interesado comprender el porqué de las cosas y llegar a su origen. A eso se une mi gusto por escuchar y tratar con las personas, algo que me hizo ver en la Medicina no solo una vocación, sino también una forma de conectar con los demás y ayudarles de manera significativa.

¿Cuándo descubriste tu vocación por el ámbito sanitario? ¿Hubo alguna experiencia o persona que te inspirara especialmente?
Recuerdo que durante mi infancia soñé con muchas profesiones distintas, pero ser médico nunca estuvo entre ellas.
Siempre me incliné por las ciencias, y al no sentirme identificada con las carreras de la rama tecnológica, comencé a considerar el ámbito sanitario. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que quizás mi futuro estaba en la salud.
Siendo honesta, no puedo decir que haya habido una experiencia concreta o una persona que despertara mi vocación, pero sí creo que el confinamiento por la COVID-19 influyó bastante en mí. En aquel entonces cursaba 3º de ESO, y cada vez que veía las noticias sentía una gran impotencia por no poder hacer nada. Esa sensación de querer ayudar y contribuir de alguna forma marcó, sin duda, el rumbo que acabé eligiendo.
«Esa sensación de querer ayudar y contribuir de alguna forma marcó, sin duda, el rumbo que acabé eligiendo.»
¿Cómo fue tu primer año universitario? ¿Qué diferencias notaste con respecto al colegio?
Para que me conozcáis un poco mejor, debo contaros que mi verdadero primer año universitario no fue en Medicina, sino en Farmacia.
Como no obtuve la nota suficiente para acceder a Medicina, me matriculé en Farmacia en Sevilla como plan alternativo. Recuerdo aquellos meses como una etapa complicada, en la que me sentía bastante perdida y desmotivada. Finalmente, decidí dar un paso atrás, volver a preparar la Selectividad y luchar por entrar en lo que realmente considero mi vocación: la Medicina.
Tras un año de mucho esfuerzo, conseguí la nota necesaria y, justo por entonces, se ofertó por primera vez el Grado en Medicina en Huelva, por lo que me matriculé casi sin pensarlo.
Podría decir que mi primer año en Medicina ha sido uno de los más felices de mi vida. A pesar de la exigencia y del gran cambio que supone entrar en la universidad —y más aún en una carrera tan intensa—, he tenido la suerte de encontrar compañeros extraordinarios que hacen que el camino sea mucho más llevadero.
Eso sí, a pesar de lo bien que me ha ido, echo mucho de menos la cercanía y la atención personalizada del colegio. Esa dedicación individual que nos ofrecían los profesores —como detener la clase hasta que comprendieras una duda— es algo que siempre se echa en falta. En la universidad todo es distinto: eres tú quien tiene que buscarse las maneras y aprender a desenvolverte por tu cuenta. Aun así, como en todo, también te encuentras con docentes muy competentes y dispuestos a pararse por ti cuando lo necesitas.
Vida universitaria
Ahora que estás en segundo curso, ¿cómo describirías tu día a día como estudiante de Medicina?
Mi horario académico es bastante intenso, ya que no tengo un turno fijo de mañana o de tarde, sino ambos. Por eso intento aprovechar al máximo los huecos libres durante la semana para adelantar apuntes y repasar el temario. También procuro sacar tiempo para hacer deporte, porque me ayuda a desconectar y concentrarme mejor después.
Normalmente dejo para el fin de semana la parte más profunda del estudio, aunque siempre intento reservar tiempo para disfrutar con mi familia y mis amigos. Creo que mantener ese equilibrio es fundamental para rendir bien y no perder la motivación.
¿Qué asignaturas o áreas te resultan más interesantes o desafiantes?
El segundo cuatrimestre de primero cursé la asignatura del sistema nervioso, que fue todo un reto por su complejidad y porque era un tema completamente nuevo para mí. Este año estoy con Endocrinología, asignatura que me está sorprendiendo y gustando mucho profundizar en ella. El próximo cuatrimestre tendré Fundamentos de la Cirugía, y como me apasiona todo lo relacionado con el bisturí, tengo muchas ganas de empezar.
¿Qué habilidades personales consideras fundamentales para afrontar esta carrera con éxito?
Tanto para acceder como para avanzar en esta carrera, es fundamental ser perseverante y muy trabajadora. Medicina es una carrera exigente y competitiva, por lo que no conviene compararse con los demás, sino centrarse en el propio camino y en cómo alcanzar los objetivos personales. En muchas ocasiones toca renunciar a planes y pasar largas horas estudiando, pero es el precio que tienes que pagar si deseas ser médico.
¿Qué consejos darías a los alumnos que estén pensando en estudiar Medicina o en dedicarse a una carrera exigente?
Les diría que sean constantes y perseverantes, porque la suerte no es más que el resultado de la unión entre el esfuerzo y la oportunidad. Pero, sobre todo, les aconsejaría que no se comparen con nadie. Si algo he aprendido de mi experiencia, es que cada persona tiene su propio camino, y no pasa nada si hay que trazar una ruta alternativa cuando las cosas no salen como esperábamos. Lo verdaderamente importante es no perder de vista el objetivo y seguir avanzando hacia él.
Recuerdos del Colegio Tierrallana-Entrepinos
Mirando atrás, ¿cómo crees que tu paso por el Colegio Tierrallana-Entrepinos te ayudó a prepararte para la universidad?
En cuanto a la preparación que me dio el colegio para la universidad, recuerdo que me resultaron especialmente útiles las jornadas de orientación profesional organizadas por la Seño Mariam. Escuchar a personas de diferentes ámbitos hablar sobre su día a día y conocer de primera mano su recorrido académico y laboral me ayudó mucho, no solo a imaginar cómo podría ser mi futura vida profesional, sino también a reflexionar sobre el tipo de persona y de rutina que quería para mí.
¿Recuerdas a algún profesor, actividad o experiencia del colegio que haya dejado una huella especial en ti?
Guardo muchísimos recuerdos del colegio, pero sin duda hay profesoras que me marcaron más allá de lo académico, por su apoyo humano. La Seño María Luisa, además de ser una gran profesional, me ayudó personalmente a organizarme y a gestionar mejor mi tiempo para evitar el agobio, algo por lo que siempre le estaré agradecida. También recuerdo con mucho cariño a Miss Sandra, cuyas clases, más allá del arte o la tecnología, eran un auténtico desahogo y una especie de terapia de grupo. Soy consciente de que me dejo a muchas otras profesoras atrás, pero a todas las recuerdo con mucho aprecio.
¿Qué mensaje te gustaría enviar a los alumnos actuales del colegio que sueñan con llegar a la universidad o seguir una vocación similar?
Les diría que disfruten del colegio, del día a día con sus compañeros y que aprovechen todas las oportunidades que se les presenten, porque, al fin y al cabo, durante esos años es cuando realmente empiezan a formarse como personas adultas. Y, por último, que den siempre lo mejor de sí mismos, porque el esfuerzo nunca cae en saco roto.
Y para terminar, ¿qué sientes al recordar tu etapa en Tierrallana-Entrepinos?
Recuerdo mi etapa en el colegio con mucha nostalgia. No hay día que no piense en lo bonito que sería volver, aunque solo fuese por un día, a clase con mis compañeras, riéndonos y haciendo alguna trastada que otra. Aun así, me reconforta saber que cada una ha encontrado su propio camino y que, después de tantos años compartidos, seguimos sintiéndonos como una gran familia.

