Como tú lo harías

Pedagogía de alto rendimiento en competencias y valores para la vida

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El pasado 11 de marzo, los alumnos de 6º de Educación Primaria de Altasierra recibieron los Banderines del Colegio, en un acto solemne, rodeados por sus familiares y junto a todo el claustro de profesores. Este acto representa la culminación de una etapa muy significativa para los alumnos.
Alumnos de Altasierra con sus banderines
El paso a Secundaria supone más que un hito académico. Como reflejó el profesor Antonino Gonzalez, que impartió la conferencia magistral titulada ‘Hacia la edad de la autonomía’, el cambio de Primaria hacia la ESO, les llevará por un camino en el que tendrán que descubrir su propia independencia, con aciertos y muchas veces errores, y de estos errores deberán aprender a ser mejores personas el día de mañana. Entre otras citas, Don Antonino mencionó al Cardenal John Henry Newman, con su conocida “Definición de un caballero”, para recordar a los alumnos, que además de crecer física y mentalmente, deben aprender a ser auténticos caballeros.
Antonino Gonzalez en su conferencia a las familias

Definición de un caballero

Reproducimos por interés, un fragmento de este discurso del Beato Newman.

«Podría decirse que prácticamente la definición de un caballero es la de aquel que nunca inflige dolor.
Un caballero se ocupa principalmente en eliminar aquellos elementos que obstaculizan la libre acción de quienes lo rodean.
Un verdadero caballero evita cuidadosamente ocasionar un sobresalto en las mentes de aquellos con quienes trata, evita enfrentamientos, sospechas, tristezas o resentimientos.
Su principal preocupación radica en que cada uno se sienta cómodo, como en su casa. Sus ojos están puestos en todos los que le acompañan, es considerado con los tímidos, gentil con los distantes y misericordioso hacia los absurdos. Recuerda a todas las personas con quienes estuvo conversando. Se cuida de hacer acotaciones tempestuosas. Rara vez destaca en las conversaciones y jamás resulta tedioso. No le pesan los favores mientras los realiza sino que parece estar recibiendo precisamente aquello que él está dando. Nunca habla de sí mismo excepto cuando está obligado. No tiene oídos para los chismes ni las calumnias. Trata de interpretar todo de la mejor manera posible. Jamás es desconsiderado o mezquino ni se aprovecha de las ventajas injustas. Tiene demasiado sentido común como para sentirse afectado por los insultos, está suficientemente ocupado como para recordar injurias pasadas y es suficientemente sereno como para que le hagan daño las malicias. Si entra en algún tipo de controversia su intelecto disciplinado lo preserva de cometer una desatinada descortesía propia de las mentes menos educadas.
El caballero puede estar en lo correcto o estar equivocado en su opinión pero tiene demasiada claridad mental como para ser injusto.
Si el caballero no fuera un creyente aún así tendría una mente lo suficientemente amplia y profunda como para no ridiculizar la religión o actuar en su contra.  Es demasiado sabio como para ser dogmático o fanático. Es amigo de la tolerancia religiosa y esto no es tan solo por su filosofía, que le exige ser imparcial con todas las formas de fe, sino por su caballerosidad y delicadeza de sentimientos, las cuales constituyen el séquito de una civilización”.
Entrega de Banderines a los alumnos de Altasierra

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